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Biomasa

La biomasa es el nombre dado a cualquier materia orgánica de origen reciente que haya derivado de animales y vegetales como resultado del proceso de conversión fotosintético.
La fotosíntesis consiste en la transformación del CO2 atmosférico por medio de la luz solar en el carbono contenido en los vegetales. Por lo tanto, cuando la biomasa se transforma en CO2 para obtener energía (proceso inverso a la fotosíntesis) sólo se está devolviendo a la atmósfera lo que previamente se había fijado durante el crecimiento de la planta; de ahí que se diga que las emisiones netas de CO2 son nulas. El carbón y petróleo también son de origen vegetal, pero su formación no es reciente, por lo que al quemarlos emitimos a la atmósfera el CO2 que se captó hace millones de años, contribuyendo a un aumento neto de la concentración actual de CO2 en la atmósfera. La biomasa es cualquier material con alto contenido en carbono de origen vegetal y animal, tal como madera de bosques, residuos de procesos agrícolas y forestales, y de la basura industrial, humana o animales.
Alrededor de la mitad de la población mundial sigue dependiendo de la biomasa como fuente principal de energía. El problema es que en muchos lugares se está quemando la madera y destruyendo los bosques a un ritmo mayor que el de reposición, por lo que se están causando graves daños ambientales: deforestación, pérdida de biodiversidad, desertificación, degradación de las fuentes de agua, etc.
El uso de biomasa como combustible presenta la ventaja adicional de que los gases producidos en la combustión tienen mucha menor proporción de compuestos de azufre, causantes de la lluvia ácida, que los procedentes de la combustión del carbón o derivados del petróleo. Así, si utilizamos biomasa para producir electricidad en las centrales térmicas, sustituyendo total o parcialmente al carbón, no sólo reducimos las emisiones netas de CO2, sino que además contribuimos a evitar las emisiones de compuestos de azufre.
En el sector del transporte se están empleando combustibles como el bioetanol o el biodiésel derivados de la biomasa. En la actualidad se están investigando distintos tipos de plantas para aprovechar de la mejor forma posible esta prometedora fuente de energía.

 

Gregorio Marbán (Instituto Nacional del Carbón, INCAR-CSIC)

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